Cultura de paz

Lesson
Materials

Cultura de paz

La Paz ha sido retomada como un lenguaje que ha quedado plasmado en la escritura y, por ende, tiene diversas etapas durante la historia y la cultura de las civilizaciones, pueblos y cosmovisiones del mundo. En este sentido ha sido un instrumento de comunicación que ayuda a nuestro pensamiento o, mejor dicho, es el espejo de nuestro pensamiento, ya que dan muestra de las experiencias que conectan con el amor, la salud, la abundancia y la tranquilidad.

Esto nos permite aproximarnos a otros tiempos y culturas porque son contextos que, aunque no estemos presentes, los leemos, escuchamos y aprendemos a partir de donde se haya producido algún tipo de comportamiento y acción basada en la paz.

Pero, ¿qué es la paz?

Si bien, no existe una definición universal y precisa que dé cuenta de lo que significa. Según la RAE, la paz es:

“Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países”

“Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni

conflictos”

“Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a

una guerra”

Estas definiciones orientan a pensar, imaginar y creer que la paz está relacionada intrínsecamente con el concepto de guerra. Esto es porque el término de guerra ha sido mayormente atraído por nuestra atención, incluso puede ser que nos cause temor, odio, admiración y, la paz resalta frecuentemente cuando estos conflictos estallan con acciones atroces.

Cosmovisión occidental

Existen diversas perspectivas que acompañan a las concepciones de la Paz, una de ellas es la perspectiva occidental, la cual tiene influencia Greco-Romana,  ya que para referirse a la Paz, se utilizaba el término Eirene, que pudiese ser sinónimo de armonía.

En la antigua Grecia, el término Eirene era utilizado para referirse al equilibrio social e interno de las personas, ya que, describe la armonía mental, interior y espiritual que desemboca en sentimientos y acciones tranquilos y apacibles

Actualmente, los cimientos que los griegos le dieron al concepto de la paz, prevalecen en el occidente, porque los ejércitos eran los que, con las guerras y combates por las distintas ciudades, erigieron las nociones de paz que hoy se tienen. Entre las ciudades que destacaron, estaban Esparta, Troya, Atenas y Creta, estas ciudades se caracterizaban por las constantes batallas, principalmente porque tenían características similares e intereses en común.

Los grandes filósofos griegos que estudiaron la ambivalencia de lo que producía las acciones de la guerra y la paz fueron Platón y Aristóteles, incluso llegaron a determinar que la guerra era el camino para llegar a la paz.

De esta manera, cuando los romanos conquistaron a los griegos, también concibieron su cultura de lo que entendían por la paz, a tal grado de adecuarla a sus cosmovisiones y prácticas reflejadas en la similitud de los términos, pues los romanos se referían a ella como Pax, que en la cultura griega es muy similar a Eirene.

Cosmovisión oriental

Esta cosmovisión tiene diversas connotaciones que enriquecen y prevalecen en las religiones como el budismo, taoísmo e hinduismo.

En estos contextos y para las religiones y culturas orientales, la paz se diferencia de la cultura occidental, porque para oriente no es que la paz signifique ausencia de guerra, sino que en la cosmovisión oriental la paz conlleva tranquilidad y equilibrio interno de las personas y su entorno.

Obstáculos para la paz

El primero es que la paz aún no ha sido un tema central de investigación, lo que imposibilita el conocimiento amplio y sólido de lo que refiere dicho término.

El segundo es las expresiones de violencia y sus diversas manifestaciones.

El tercero es el papel que ha ocupado la violencia a través de la historia o del tiempo.

Los retos que implica su estudio

Como hemos visto, la Paz ha sido estudiada de manera profunda en diferentes contextos, sin embargo, aún queda deconstruir las concepciones basadas en la guerra, las religiones y los paradigmas arraigados en la historia occidental y oriental. El reto será revitalizar estos principios, pero ahora basados en la complejidad de las acciones humanas, es decir, abrir nuevos caminos que orienten a pensar la Paz a partir de las acciones basadas en la solidaridad, el amor y el pacifismo.

Así pues, las acciones humanas han sido vistas a partir del cosmos y la naturaleza, aún queda definir su propio ser y condición. Estas características tendrán mucho en común, porque darán soluciones a preocupaciones que emanan de los gobiernos, o simplemente del bienestar de las personas, una parte de esto es la autoestima.

Esta concepción por descubrir refleja desde la armonía humana y su conexión con el cosmos, hasta la acción más perversa que corrompe con lo natural y lo establecido. Dado que esta deconstrucción retomará todas las reflexiones de los antiguos filósofos y pensadores que han marcado la historia.

De la paz a la construcción de la cultura de paz

La paz ha sido una de las mayores aspiraciones de los seres humanos en el planeta; la construcción de la cultura de paz ha seguido un largo camino después de cuestionar, ¿por qué la guerra entre las naciones? La construcción de la paz inicia a partir de finalizada la Segunda Guerra Mundial. El instrumento que tiene como finalidad la tolerancia y convivencia en paz como buenos vecinos es la Carta de las Naciones Unidas, que se firmó el 26 de junio de 1945, al terminar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, y entró en vigor el 24 de octubre del mismo año.

La Carta antes citada, en su artículo 1º, establece propósitos como el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, así como fomentar relaciones de amistad entre las naciones fundamentadas en el respeto a la igualdad de derechos y a la libre determinación de los pueblos, tomando medidas adecuadas para fortalecer la paz universal.

Estos propósitos, para su realización necesitan de los principios de igualdad, buena fe, paz, seguridad, justicia, respeto a la integridad territorial y al derecho interno de cada Estado. En la reunión mundial del 16 de noviembre de 1945 de Naciones Unidas, se sentaron las bases para la reflexión y la construcción fundamental de la paz, al determinarse que “puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.

De manera que, si en la mente de los hombres se anidan las situaciones intrínsecas del mismo ser (los deseos, las aspiraciones, insatisfacciones) la forma como los hombres construyen la solución (valores, actitudes, comportamientos) son los baluartes de la paz.

El resultado de esta reunión mundial fue la Constitución de la Organización de las Naciones para la Educación, la Ciencia y la Cultura (en adelante UNESCO), a través de la cual se proclamó que es un deber y responsabilidad de todas las naciones “la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz”.

En el mismo espíritu de la Carta de Naciones Unidas, la Constitución de la UNESCO, en su artículo I, propone: contribuir a la paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura, la colaboración entre las naciones, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades fundamentales que sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, la Carta de las Naciones Unidas reconoce a todos los pueblos del mundo.

Otro instrumento internacional que enfatiza a la paz como un derecho humano es la Declaración Universal de Derechos Humanos, la cual a la letra dice: “Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos”.

Después de un largo recorrido y varios esfuerzos por difundir la paz como un derecho, el 20 de noviembre de 1997, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2000 como el Año Internacional de la Cultura de la Paz (ONU, 1997); y el 19 de noviembre de 1998, el período 2001-2010, como el Decenio Internacional de una Cultura de Paz y no Violencia para los Niños del Mundo.

La cultura es un componente esencial para el ser humano, por medio de ella es posible lograr un desarrollo que reúna las experiencias del pasado y las conjugue con las acciones presentes. Es, además, un elemento de la comunicación, del diálogo y de la convivencia, cuyas diferencias enriquecen la vida y generan un contexto pluralista, democrático y pacífico. De esta manera, la cultura se convierte en la principal vía para la difusión y construcción de ideas de paz. En la misma línea del tiempo, en el año de 1999, la Asamblea General de la ONU adoptó la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, documento histórico en lo referente a la cultura de paz, una de cuyas medidas para promover dicha cultura por medio de la educación establece:

Velar por que los niños, desde la primera infancia, reciban instrucción sobre valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que les permitan resolver conflictos por medios pacíficos y en un espíritu de respeto por la dignidad humana y de tolerancia y no discriminación.

La cultura de paz

Para el Centro Internacional para la Formación de Derechos Humanos Ciudadanía Mundial y Cultura de Paz, la cultura de paz es todo un esfuerzo homogéneo por modificar las mentalidades y actitudes con ánimo de promover la paz. Buscaría cambiar los conflictos que generan violencia y así pueda llevarse a cabo la cultura de paz, lo más importante es restaurar la confianza de los pueblos donde haya guerra.

Pero, no sólo abarca los contextos de la guerra o los conflictos, sino también busca llegar a las escuelas y los trabajos del mundo, los gabinetes, los funcionarios y a las familias enteras.

Generar la cultura de paz conlleva trabajar con niños, niñas y adultos, que comprendan y respeten las libertades de las otras personas, sin importar su religión, sexo, género o nacionalidad. Además de ejercer sus derechos como la democracia, la justicia y la igualdad. Esto implica una respuesta o rechazo por parte de quienes ejercen la violencia, por lo tanto, es importante que haya voluntad y acceso a los medios para su desarrollo en la sociedad.

Este término de cultura de paz, ha llevado a importantes estudios y configuraciones de los movimientos por la paz, ya que conlleva todo un engranaje sociopolítico que ha aglutinado a las Naciones Unidas y otras tantas instancias. Sin duda, las respuestas violentas a los intentos por generar la cultura de paz han sido muchas, porque no hay conocimiento de causa, o bien, es simple ignorancia.

Y no está de más, ya que la construcción de una cosmovisión más integradora de la cultura de paz deja ver soluciones que son importantes no sólo para el reflejo exterior, sino que refleja tranquilidad en el interior de los mismos pueblos que la pregonan. Estas soluciones dependerán del trabajo conjunto de todas las personas y gobiernos que busquen una estabilidad o salida a las múltiples violencias.

¿Por qué necesitamos de la paz?

La paz es un término muy complejo, pero a la vez interesante de estudiar, además de su importancia, su definición conlleva la integración de todas las cosmovisiones sin importar su origen. Dado que, lo que se busca es generar mecanismos que prevengan las acciones violentas y solucionar problemas mediante el diálogo.

Los acontecimientos narrados en los diarios, nos informan que cada vez son más los desastres o consecuencias que generan la violencia, lo que ocasiona un descontento e inestabilidad social y personal. Por ello, el consumo de estas noticias puede provocar más comportamientos socialmente reprobables como los asesinatos, robos, o el mismo odio.

Sin embargo, la paz también resulta importante cuando existe el caos, es como caer hacia el precipicio. Por ello, es importante buscar y reconocer que necesitamos la cultura de paz en nuestras relaciones sociales, y no está de más el trabajo que realizan las personas y organizaciones que diariamente fomentan dicha cultura.

Podríamos decir que los esfuerzos no han sido suficientes porque sigue habiendo personas que sufren por algún tipo de violencia, sin embargo, sin el esfuerzo de quienes buscan la paz, este mundo estaría en peores situaciones.

De la misma manera que necesitamos de aire limpio para sobrevivir, así de la misma manera, necesitamos que nuestra comunidad se caracterice por la paz y la solidaridad, que haya disfrute total de los recursos que la misma población produce, sin repartición desigual, que prospere el buen vivir. Como comunidad y personas, contamos con las habilidades para fomentar valores que desarrollen ambientes más sanos y equilibrados con la naturaleza y los otros.

Por lo tanto, si lo que buscamos y queremos es una cultura de paz que garantice el goce de las virtudes en total libertad y corresponsabilidad, debemos ser conscientes del alcance que podemos tener si hay trabajo en equipo y la escucha activa en todos los estratos en los que nos desarrollamos. Creemos que de esta manera puede haber una mejor calidad de vida en todo el mundo.

Trabajar juntos y juntas

Las acciones llevadas a cabo hasta el momento han sido diversas, por ejemplo, desde las instancias que integran la UNESCO, tanto en la sede como fuera de ella, han impulsado la motivación para que se cumpla los retos que proponen los integrantes, desde diversos sectores —educación, comunicación, cultura y las ciencias sociales— participen en los planes que seguramente responderán a las necesidades de cada población a la que representan.

De este modo, estas acciones impulsan y crean nuevas formas de proponer y llevar a cabo políticas públicas en cada uno de los países que la integran. Esto ha resultado satisfactorio porque así se van creando redes de apoyo y trabajo a corto y largo plazo. Además de buscar y motivar a los próximos protagonistas e impulsores de la cultura de paz en el mundo, que sea un sistema que difunda, de acuerdo a las condiciones de cada integrante, un espacio de confianza y trabajo por un fin común, la paz.

Hablar de cultura de Paz, es proponer alternativas que subyacen en la vida de las personas y, lo más importante, que trasciendan las condiciones conflictivas en soluciones duraderas y persistentes, es decir, configurar una serie de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida basados en:

  1. El respeto a la vida, el cese de la violencia y el bienestar colectivo.
  2. El desarrollo de una educación basada en el respeto mutuo.
  3. Integridad soberana de los pueblos y naciones.
  4. La cooperación y el diálogo como eje de todo trabajo que busque la paz.
  5. La promoción de los derechos humanos y la garantía del ejercicio de cada uno de ellos.
  6. El respeto y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
  7. La adhesión a los principios de libertad y justicia en todos los niveles de la sociedad.
  8. Al diálogo e inclusión de los sectores más desfavorecidos.
  9. Al desarrollo de las habilidades y conocimientos de quienes impulsen la cultura de paz.
  10.  La inclusión de cualquier otra forma de ver y entender la cultura de paz, garantizando lo dicho anteriormente.

Por favor descargue el siguiente archivo para después regresar a responder los exámenes correspondientes. Módulo 8